viernes, abril 27, 2007

Al ritmo del Vals Venezolano

Hace 68 años falleció el autor de la pieza Dama Antañona y su obra sigue viva


***Desde el siglo XIX, el vals como expresión musical llegó a nuestro país para quedarse y enriquecerse con la particularidad de nuestra cultura. Gracias al ingenio de brillantes compositores como Francisco de Paula Aguirre, autor de inolvidables obras, nuestra música ha trascendido las barreras del espacio y del tiempo.


¿Quién no ha escuchado o se ha movido al ritmo de un vals? (Aunque sea la versión de Chayanne) ¿Qué sería de las fiestas de 15 años sin un vals? ¿Qué habría sido de Macondo si no hubiera llegado la pianola que con valses aplacara las explosiones de Úrsula Iguarán? Pero sin irnos más lejos ¿Quién puede leer la novela Ifigenia, de Teresa de la Parra, sin imaginar la melodía de un vals acompañando los vaivenes, desencantos y alegrías de la joven Maria Eugenia Alonso?

El origen del vals se remonta a Alemania, donde su compás ¾ recitaba melodías lentas a las cuales los vieneses agregaron velocidad y ritmo vivo. El vals continuó igual, propagándose por diferentes países donde los habitantes enriquecían el baile con instrumentos y sentido autóctonos, cambiando un poco la forma, pero dejando la esencia del mismo.

En tiempos de la colonia, cuando la música europea llegó al nuevo continente, varios géneros musicales se asentaron en nuestra tierra y en la sangre de nuestra gente. Se estima que el vals llegó al país, hacia mediados del siglo XIX, junto con la danza, contradanza, polca, minué y otros, en los cuales la mezcla de razas, representada en nuestros compositores, imprimió su estilo único por ser unión del indio, negro y blanco. Resultando de la mezcla, melodías profundas y frescas, avivadas por la picardía y sentimiento venezolano, que lo distinguen de todos los demás valses del globo. De esa manera nació el llamado “Vals venezolano”.

Dama Antañona “actual”

Resulta lamentable que muchas personas se pierdan la belleza y majestuosidad de tan exquisita expresión musical y si usted es uno de los desafortunados, ya es hora que deje de serlo. Así que le recomendamos prenda alguna emisora cultural, asista a alguna presentación especial de la Orquesta Sinfónica de Ciudad Guayana o vaya donde el vecino por un vals, para que aprenda lo que es bueno.

Aunque muchos de nuestros jóvenes guayaneses pertenezcan al grupo de desafortunados mencionados anteriormente, por limitarse a escuchar música comercial, dejando para inusuales ocasiones los valses venezolanos, parece que algunos otros ya sea por interés en la materia o por innovación sobre lo existente, se han dedicado a desenterrar clásicos musicales venezolanos, adornándolos con una serie de sonidos y musicalización actualizada, llamando al experimento “neofolcklore”, Cuya ventaja es que bajo el entramado de sonidos, podemos deleitarnos con piezas clásicas como valses de Evencio Castellanos y Aldemaro Romero, entre otros grandes compositores venezolanos.
De tal manera no es de extrañar que uno de estos días suene la popular “Dama Antañona”, entre guitarras eléctricas, batería y otros instrumentos que Francisco de Paula Aguirre, autor de la obra, jamás pensó acompañarían las delicadas notas de la pieza musical. Sin embargo, el hecho de dar a conocer estos clásicos a la juventud desinteresada en los mismos, es de agradecer al neofolklore.

Y como mencionamos la obra de Francisco de Paula Aguirre, recordamos que el 20 de octubre, se celebran 68 años del fallecimiento del compositor de piezas inolvidables y famosas como el propio vals “Dama Antañona” y el joropo “Amalia”, que suenan eternamente en salones de baile y de clase del país.
Catalogado por muchos entendidos como “el último capítulo de nuestro movimiento romántico”, Francisco de Paula nació en Caracas en el año de 1875, en el seno de una familia por la cual pudo realizar estudios musicales creando melodías que serán por siempre, testimonio de una época.

Inspiración universal

Continuando con los sentimientos que despierta el vals venezolano, encontramos a Maria Cecilia Angarita, directora de coros y profesora de piano, para quien la expresión musical que nos compete es un género de suma importancia dentro de la formación de todo estudiante de música, en especial para aquellos que estudian piano.
“El vals venezolano es tan representativo, que incluso en el próximo concierto de mis alumnos dedicaremos parte del concierto a música universal y la otra a valses venezolanos. Pero a nivel personal, para mí el vals es una forma de comunicarme con mis ancestros venezolanos y europeos. En cuanto a Dama Antañona, es una pieza muy especial, me evoca a gente muy delicada, muy pausada pero animosa con mucha alegría y además de por sí el vals venezolano me conecta con el buen gusto”, sostuvo la artista.

Angarita comentó que a pesar que los valses venezolanos no son muy populares en la juventud, es de hacer notar que en festivales musicales, tanto regionales como nacionales, el género es de los más comunes e incluso la pieza Dama Antañona, la cual ha sido interpretada de manera instrumental y vocal, durante muchos años.

Vals eterno

El compositor y maestro cuatrista Proto López, quien se ha dado a la tarea de enseñar nuestra música y tradiciones artísticas, durante muchos años a centenares de jóvenes, expresó con simpatía y sentimiento pasional, lo que significa el vals venezolano para su persona.
“El vals para mi, como músico, es una forma musical muy particular por su combinación ritmico-melódica. Este ritmo, escrito en compás ¾ , permite a compositores y arreglistas, pasearse por diferentes giros armónicos, logrando las más bellas inspiraciones que hacen del vals algo muy especial”, indicó.
Conversando sobre la obra de varios autores venezolanos y de figuras significativas en lo que a vals se trata, Francisco de Paula Aguirre sale a colación, por su trabajo inmortal y por haber fallecido un mes de octubre.

Sobre la pieza que más resalta en el repertorio musical del compositor, López sostuvo que: “En el caso de Dama Antañona, la obra marca una época. Su letra y música inspirada en un momento de la historia cultural venezolana, son determinantes para que hoy, un músico, cantante o bailador, se trasladen al ayer y disfruten de esa maravillosa música, que nunca pasa de moda”.

Sintiendo la obra

Al momento de describir las emociones que despierta una u otra melodía, muchas personas se quedan sin palabras y sólo pueden recomendar que cada quien dé su interpretación de acuerdo a lo que sienta escuchando la pieza.
Sin embargo, siempre hay sentimientos preponderantes en cada música. En la mayoría de los casos, personas cuestionadas sobre la Dama Antañona de Francisco de Paula Aguirre, comentan que la pieza evoca sentimientos frescos junto con carácter y decisión.
Comenzando con el Do central, de Paula suelta una armónica melodía en la que se presenta el desarrollo de varios sentimientos. En la primera parte de la obra, parece darse un viaje por una explicación o argumentación situacional, evocando paisajes, ambientes y momentos bien circunspectos, mientras en su segunda parte Dama Antañona se suelta a un modo más vivaz, con subidas y bajadas que dejan pasear al escucha en un altibajo de emociones, como un carrusel de la vida que te lleva a donde quieres y no quieres ir, pero que al final termina en felicidad.
Pero antes de plasmar algún juicio determinante, esperamos que usted mismo sienta todo lo maravilloso que la Dama Antañona ha hecho sentir y seguirá haciendo sentir a muchas generaciones.